Hoy escribenSin RemitenteVíctor Ulín

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Víctor Ulín/

En Tabasco, Fabián Granier Calles y su padre Andrés Granier se perfilan para ser los enterradores del PRI en la elección del 2027.

La próxima elección de su dirigente estatal después de que el Comité Ejecutivo Nacional del PRI emitió la convocatoria es mera formalidad. Simulación, pues.

Miguel Barrueta que sucedió en el cargo a Dagoberto Lara Sedas en febrero del 2024 simplemente le cuidó la posición a los granieristas, padre e hijo, que son los que mandan en el despojo de partido que aún existe en Tabasco.

De mero trámite será la designación vía Consejo Político Estatal de Fabián Granier Calles que ostenta la única y seguramente última diputación local que logrará el PRI Tabasco antes de que pierda su registro.

En Tabasco, el otrora partido poderoso está en un proceso de extinción que habría de materializarse en la elección del 2027 cuando Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo y Verde Ecologista lo sepulten en la elección local y lo dejen fuera del reparto de las diputaciones.

Sin recursos, sin estructura y con una militancia menguada, por no decir casi inexistente, el PRI de Tabasco no tiene por dónde ni cómo recuperarse. Sus últimos días de su registro están corriendo.

En la elección del 2021, si recordamos, la candidatura de Andrés Granier Melo a la alcaldía de Centro fue patética después de ser gobernador, y fue mandado al sótano por los tabasqueños que lo repudiaron.

Los pocos votos que obtuvo en la elección del 2024 apenas le alcanzaron para arañar la diputación plurinominal de Fabián Granier Calles que logró reelegirse y usufructuar la posición que dejará en 2027.

No hay que dudar que el hijo de Andrés Granier Melo cumplirá finalmente de dirigir el PRI, aunque solo sea para ser el que -acompañado de su padre, baje la cortina de su partido en la próxima elección.

 

 

 

 

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