Cambios necesarios
Víctor Ulín/
Los conflictos que hoy tienen en vilo a los Tecnológicos de la Venta, Los Ríos y aquí en Centro a la Universidad Tecnológica de Tabasco ofrece la oportunidad al gobierno del Estado y a la Secretaría de Educación para revisar la gestión y permanencia de sus directores Noé Daniel Herrera Torruco, Iván Arturo Pérez y Lenín Martínez Pérez, respectivamente.
Curiosamente, los tres directores fueron nombrados en la administración de Adán Augusto López Hernández, y se observa un deliberado interés por causarle problemas al nuevo gobierno que lidera el morenista Javier May Rodríguez.
En el Tec de La Venta, en Huimanguillo, Noé Daniel Herrera Torruco que recién de hecho fue ratificado en el cargo y que está en su quinto año, pero que hace todo para ser removido, se mantiene en una confrontación con el personal académico y administrativo, y hay señalamientos de nepotismo y de presunta corrupción.
Iván Arturo Pérez Martínez, el aún director del Tec de los Ríos que ocupa el cargo desde marzo del 2019 y que hace apenas unos días rindió su informe de labores solo frente a sus allegados, sus amigos y familiares, sin la presencia de la comunidad estudiantil, enfrenta también acusaciones graves de corrupción y nepotismo.
Ayer, los profesores y estudiantes cerraron las instalaciones para solicitar al gobierno que sea destituido al igual que su hermano José Ramón Pérez Martínez al que nombró director académico, como si el Tec de los Ríos fuera un rancho y por ende de su propiedad.
En la protesta, los alumnos denuncian cobros de hasta 25 mil pesos por cursos, sin que se sepa el destino de los dineros mientras los salones, laboratorios y las instalaciones en general del Tec de los Ríos están en pésimas condiciones que no permiten condiciones favorables para recibir una educación de calidad y digna.
El todavía director de la Universidad Tecnológica de Tabasco, Lenín Martínez Pérez, electo para el cargo en enero del 2019, ya en su sexto año, no se queda atrás en provocarle problemas crecientes al gobierno en turno.
En medio de acusaciones también de corrupción y de violación a los derechos laborales y humanos de los profesores y estudiantes, la Universidad Tecnológica se encuentra en paro de actividades.
Los tres directores de las tres instituciones de educación superior han mostrado incapacidad para resolver los problemas que han generado y para aclarar señalamientos por los presuntos malos manejos de los recursos públicos y la contratación de familiares de los que seguramente ha tomado nota ya el Órgano Superior de Fiscalización que encabeza Juan José Peralta Fócil.
En lugar de ser parte de la solución y de contribuir a la paz, los tres directores están convertidos en desestabilizadores del Estado. Hay elementos suficientes para cesar a los tres directores que siguen desafiando al gobierno del que por supuesto no se sienten parte, y a la titular de la Secretaria de Educación, Patricia Iparrea Sánchez , que debe, en los hechos, dejar sentir su autoridad como responsable del sector educativo.